viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Qué es lo que sigue?

Caminos rodeados de caras desconocidas y expresiones fascinantes que podrían dejar perplejo a cualquier intento de vida humana, incluso dejaría sin olor aquel sabor de vainilla que me provoca la mirada con la que me diriges hasta el fondo de tus pensamientos, aquella mirada que vio nacer todas mis lagrimas de felicidad al darte la mano cuando me levantaste de aquel mar de inconciencia y timidez. Nadie me salvó ni siquiera yo lo logré, fuiste solo tu, mi subconsciente que todo sabe de mi, que me hace hablar solo cuando estoy dormida y borras todas las heridas de la gente que me juzga sin siquiera tomarse un segundo para saber como me siento al respecto.

Mis papás me hablan de futuro, pero, ¿quien puede darme una definición precisa de futuro?… Es algo que jamás ha estado fijo, cambia dependiendo de mis acciones y es en ese momento intranquilo en el que me cuestiono sobre qué pasaría si hubiese hecho o no lo correcto al tomar difíciles e insignificantes decisiones que pueden haberlo cambiado todo; como el estilo de mi cabello en aquel verano en el que lo corte al nivel de mis hombros, o el tono de mi piel en la playa cuando me asolee demasiado… Decisiones en fin.

‘’La vida no depende de nadie, ni siquiera de ti.’’

Cada amanecer con vagos recuerdos de mis sueños, que a lo largo del día iré olvidando y el ligero canto de los pájaros entrando por mi ventana, son algunas de las muchas razones por las cuales odio levantarme los domingos.
Lo defino como la maldición después del sábado, un día inundado de barbaridades y libertad, que colocan sueños sin derecho alguno en mi mente, cosas sin sentido que van en busca de ser, tarde o temprano, una realidad.
Domingo en el que los rolling stones me acompañan por medio de mi pijama, mi vieja pijama negra que siempre amanece un poco desacomodada a razón de que paso horas dando vueltas en la cama, intentando encontrar, el lado frío de la almohada.
¿Qué puedo hacer? He intentado varios meses romper con la rutina en la que vivo, he tratado de disminuir mi temperatura corporal al bañarme con agua fría pero termino con largas respiraciones e intensa frialdad por dentro, siempre termina igual.

Es como si mi vida tuviera un instructivo, o quizá una hora de entrada y salida a la fabrica de días aburridos en la existencia de una adolescente racional y pensante, que recorre caminos que nadie mas conoce con solo sacudir su cabello y tronar los dedos; tan solo un momento le basta para caer en el juego de nuevo y caminar por los senderos de lo inexistente.