Caminos
rodeados de caras desconocidas y expresiones fascinantes que podrían dejar
perplejo a cualquier intento de vida humana, incluso dejaría sin olor aquel sabor
de vainilla que me provoca la mirada con la que me diriges hasta el fondo de
tus pensamientos, aquella mirada que vio nacer todas mis lagrimas de felicidad
al darte la mano cuando me levantaste de aquel mar de inconciencia y timidez.
Nadie me salvó ni siquiera yo lo logré, fuiste solo tu, mi subconsciente que
todo sabe de mi, que me hace hablar solo cuando estoy dormida y borras todas
las heridas de la gente que me juzga sin siquiera tomarse un segundo para saber
como me siento al respecto.
Mis
papás me hablan de futuro, pero, ¿quien puede darme una definición precisa de
futuro?… Es algo que jamás ha estado fijo, cambia dependiendo de mis acciones y
es en ese momento intranquilo en el que me cuestiono sobre qué pasaría si
hubiese hecho o no lo correcto al tomar difíciles e insignificantes decisiones
que pueden haberlo cambiado todo; como el estilo de mi cabello en aquel verano
en el que lo corte al nivel de mis hombros, o el tono de mi piel en la playa
cuando me asolee demasiado… Decisiones en fin.
