viernes, 18 de julio de 2014

Coincidir

Verte ahí en la ventana, y no precisamente de mi cuarto, si no del ordenador... Quedarme sin palabras y sonreír con el nervio de otra noche frente a ti y sin poderte tocar o almenos apreciar la aroma que guardas en tu cuello. Es más que eso, quisiera poder dejar de torturarme pensando en el momento que me tengas en tus brazos, que desnudes mi alma por completo y pueda apreciar el amor en tu mirada; la misma mirada que activó mi ser... Pero no puedo, es muy triste dilatar mis ojos con lágrimas a cada anochecer por soñarte, y que sólo seas eso... Un sueño que se difumina con el pasar de los minutos y sólo conservo la suave textura de tus labios. Sí me dieran a escoger 3 deseos, te escogería a ti 3 veces para de esa manera tenerte como un sueño, como mi realidad y como mi futuro. 

miércoles, 16 de julio de 2014

Inmune.

Es así, como una enfermedad; algún virus al que tu cuerpo se ha vuelto débil. 
El amor llega, de maneras y formas extrañas, es realmente muy abstracto y tu puedes moldearlo y darle un significado propio. Aparece como una picadura de mosquito sin haberte percatado del momento exacto que fue el impacto entre tu vida y la del mosco. Te vuelves inmune a él, puedes elegir cuando enamorarte y cuando odiar; cuando besar y cuando abandonar, así pasa, son todos momentos de impacto en que tu cuerpo se enciende al sólo pensar en él, imaginarlo a tu lado aunque esto no pueda pasar...
Cada noche proyectó en mi menté una idea diferente de lo que es el amor y eso me confunde y me aterroriza, me da impulsos de no volver a caer por nadie, de no dejar que una persona entré a mi vida y se adueñé de ella. Por eso te pido, insomnio de amor, que me dejes dormir por las noches; que salgas de mi vida y dejes entrar a otra persona que sepa valorar el lugar que ahora dejas y vaya que yo también te agradecería mucho, ese espacio vacío.

viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Qué es lo que sigue?

Caminos rodeados de caras desconocidas y expresiones fascinantes que podrían dejar perplejo a cualquier intento de vida humana, incluso dejaría sin olor aquel sabor de vainilla que me provoca la mirada con la que me diriges hasta el fondo de tus pensamientos, aquella mirada que vio nacer todas mis lagrimas de felicidad al darte la mano cuando me levantaste de aquel mar de inconciencia y timidez. Nadie me salvó ni siquiera yo lo logré, fuiste solo tu, mi subconsciente que todo sabe de mi, que me hace hablar solo cuando estoy dormida y borras todas las heridas de la gente que me juzga sin siquiera tomarse un segundo para saber como me siento al respecto.

Mis papás me hablan de futuro, pero, ¿quien puede darme una definición precisa de futuro?… Es algo que jamás ha estado fijo, cambia dependiendo de mis acciones y es en ese momento intranquilo en el que me cuestiono sobre qué pasaría si hubiese hecho o no lo correcto al tomar difíciles e insignificantes decisiones que pueden haberlo cambiado todo; como el estilo de mi cabello en aquel verano en el que lo corte al nivel de mis hombros, o el tono de mi piel en la playa cuando me asolee demasiado… Decisiones en fin.

‘’La vida no depende de nadie, ni siquiera de ti.’’

Cada amanecer con vagos recuerdos de mis sueños, que a lo largo del día iré olvidando y el ligero canto de los pájaros entrando por mi ventana, son algunas de las muchas razones por las cuales odio levantarme los domingos.
Lo defino como la maldición después del sábado, un día inundado de barbaridades y libertad, que colocan sueños sin derecho alguno en mi mente, cosas sin sentido que van en busca de ser, tarde o temprano, una realidad.
Domingo en el que los rolling stones me acompañan por medio de mi pijama, mi vieja pijama negra que siempre amanece un poco desacomodada a razón de que paso horas dando vueltas en la cama, intentando encontrar, el lado frío de la almohada.
¿Qué puedo hacer? He intentado varios meses romper con la rutina en la que vivo, he tratado de disminuir mi temperatura corporal al bañarme con agua fría pero termino con largas respiraciones e intensa frialdad por dentro, siempre termina igual.

Es como si mi vida tuviera un instructivo, o quizá una hora de entrada y salida a la fabrica de días aburridos en la existencia de una adolescente racional y pensante, que recorre caminos que nadie mas conoce con solo sacudir su cabello y tronar los dedos; tan solo un momento le basta para caer en el juego de nuevo y caminar por los senderos de lo inexistente.