Cotidianamente...
Suele suceder, que me he sentido igual que tu.
miércoles, 23 de julio de 2014
viernes, 18 de julio de 2014
Coincidir
Verte ahí en la ventana, y no precisamente de mi cuarto, si no del ordenador... Quedarme sin palabras y sonreír con el nervio de otra noche frente a ti y sin poderte tocar o almenos apreciar la aroma que guardas en tu cuello. Es más que eso, quisiera poder dejar de torturarme pensando en el momento que me tengas en tus brazos, que desnudes mi alma por completo y pueda apreciar el amor en tu mirada; la misma mirada que activó mi ser... Pero no puedo, es muy triste dilatar mis ojos con lágrimas a cada anochecer por soñarte, y que sólo seas eso... Un sueño que se difumina con el pasar de los minutos y sólo conservo la suave textura de tus labios. Sí me dieran a escoger 3 deseos, te escogería a ti 3 veces para de esa manera tenerte como un sueño, como mi realidad y como mi futuro.
miércoles, 16 de julio de 2014
Inmune.
Es así, como una enfermedad; algún virus al que tu cuerpo se ha vuelto débil.
El amor llega, de maneras y formas extrañas, es realmente muy abstracto y tu puedes moldearlo y darle un significado propio. Aparece como una picadura de mosquito sin haberte percatado del momento exacto que fue el impacto entre tu vida y la del mosco. Te vuelves inmune a él, puedes elegir cuando enamorarte y cuando odiar; cuando besar y cuando abandonar, así pasa, son todos momentos de impacto en que tu cuerpo se enciende al sólo pensar en él, imaginarlo a tu lado aunque esto no pueda pasar...
Cada noche proyectó en mi menté una idea diferente de lo que es el amor y eso me confunde y me aterroriza, me da impulsos de no volver a caer por nadie, de no dejar que una persona entré a mi vida y se adueñé de ella. Por eso te pido, insomnio de amor, que me dejes dormir por las noches; que salgas de mi vida y dejes entrar a otra persona que sepa valorar el lugar que ahora dejas y vaya que yo también te agradecería mucho, ese espacio vacío.
viernes, 6 de septiembre de 2013
¿Qué es lo que sigue?
Caminos
rodeados de caras desconocidas y expresiones fascinantes que podrían dejar
perplejo a cualquier intento de vida humana, incluso dejaría sin olor aquel sabor
de vainilla que me provoca la mirada con la que me diriges hasta el fondo de
tus pensamientos, aquella mirada que vio nacer todas mis lagrimas de felicidad
al darte la mano cuando me levantaste de aquel mar de inconciencia y timidez.
Nadie me salvó ni siquiera yo lo logré, fuiste solo tu, mi subconsciente que
todo sabe de mi, que me hace hablar solo cuando estoy dormida y borras todas
las heridas de la gente que me juzga sin siquiera tomarse un segundo para saber
como me siento al respecto.
Mis
papás me hablan de futuro, pero, ¿quien puede darme una definición precisa de
futuro?… Es algo que jamás ha estado fijo, cambia dependiendo de mis acciones y
es en ese momento intranquilo en el que me cuestiono sobre qué pasaría si
hubiese hecho o no lo correcto al tomar difíciles e insignificantes decisiones
que pueden haberlo cambiado todo; como el estilo de mi cabello en aquel verano
en el que lo corte al nivel de mis hombros, o el tono de mi piel en la playa
cuando me asolee demasiado… Decisiones en fin.
‘’La vida no depende de nadie, ni siquiera de ti.’’
Cada
amanecer con vagos recuerdos de mis sueños, que a lo largo del día iré
olvidando y el ligero canto de los pájaros entrando por mi ventana, son algunas
de las muchas razones por las cuales odio levantarme los domingos.
Lo
defino como la maldición después del sábado, un día inundado de barbaridades y
libertad, que colocan sueños sin derecho alguno en mi mente, cosas sin sentido
que van en busca de ser, tarde o temprano, una realidad.
Domingo
en el que los rolling stones me acompañan por medio de mi pijama, mi vieja
pijama negra que siempre amanece un poco desacomodada a razón de que paso horas
dando vueltas en la cama, intentando encontrar, el lado frío de la almohada.
¿Qué
puedo hacer? He intentado varios meses romper con la rutina en la que vivo, he
tratado de disminuir mi temperatura corporal al bañarme con agua fría pero
termino con largas respiraciones e intensa frialdad por dentro, siempre termina
igual.
Es
como si mi vida tuviera un instructivo, o quizá una hora de entrada y salida a
la fabrica de días aburridos en la existencia de una adolescente racional y
pensante, que recorre caminos que nadie mas conoce con solo sacudir su cabello
y tronar los dedos; tan solo un momento le basta para caer en el juego de nuevo
y caminar por los senderos de lo inexistente.
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